Lugares extrañamente abandonados

Estación de Canfranc
La Librería:
  • Estaciones abandonadas en el metro de Londres
  • La estación fantasma del metro de Madrid que queda entre las paradas de Bilbao e Iglesia. Cuando hagan el trayecto miren por la ventanita y tal vez encuentren en el anden la mirada gris de algún viajero intemporal. Una historia con la que podrán luego asustar a los más pequeños.
  • Otra de estaciones abandonadas. En el pirineo oscense tenemos el edificio modernista de la estación de Canfranc, que pretendía ser el nexo entre Francia y España y que por problemas con el ancho de vía, hoy sólo recibe la visita turistas curiosos.
  • Y aquí un curioso link que hace un listado de los pueblos abandonados de nuestra España rural.
  • Tenemos aquí fotos de una abandonada base de submarinos rusos. La guerra fría terminó y el ejercito ruso no pasa por sus mejores momentos.
  • Y aquí su contrapunto: una base militar en Alaska construida para detectar aviones soviéticos. (El ejercito alega que hacía mucho frío).
  • Fotos de Disgreceland, un parque temático chino que pretendía ser un Disneyworld chino y se convirtió en un enorme Bluff
  • Más fotos, esta vez de un parque de atracciones también chino. Lo que demuestra que a los chinos les cuesta divertirse.
  • Gunkanjima, una isla japonesa cuyos habitantes vivían mayoritariamente de las minas de carbón. En 1974 se cerraron las minas y los habitantes abandonaron la ciudad. Lo increíble es que en muchos casos dejaron sus pertenencias como si hubieran tenido que huir apresurados.
Fogonazos:
  • La isla silenciosa: Hubo un tiempo en que la isla de Hashima, en Japón, fue el lugar más densamente poblado del mundo. Más de 5.000 personas trabajaban y vivían allí gracias a la mina de carbón. En 1974 la empresa Mitshubishi decidió cerrar la mina y la isla se convirtió de la noche a la mañana en un lugar fantasma. Estremecen el recuerdo de la isla aún viva, y el espectro en el que se ha convertido después.
  • Un gigante dormido: El Hotel Ryugyong, en la capital de Corea del Norte, es el décimo edificio más alto del mundo. 105 pisos, 330 metros de altura, más de 3.000 habitaciones y millones de toneladas de hormigón descansan en el más absoluto de los abandonos. Sobre el horizonte de Pyongyang, el hotel vigila vacío y silencioso. En 1992 los arquitectos descubrieron que el hormigón no cumplía los requisitos de seguridad. Ya nunca se terminará.
  • Bajo Madrid: Madrid tiene su propia estación fantasma. Durante años, muchos hemos pegado la cara a la ventanilla entre las estaciones de Iglesia y Bilbao. A veces nos parecía ver una sombra, una extraña luz, un espectro que aún esperaba en el andén. El subsuelo de Madrid es rico en historias; ahora hay quien habla del parking fantasma, enterrado y silenciado durante años bajo el suelo de Ciudad Universitaria. Me cuentan que en Callao hay un garito situado en la última planta de un gran parking privado. A veinte metros bajo la superficie, en una planta vacía de coches, hay una puerta secreta por la que se accede al paraíso.
  • La estación de Canfranc: Situada en mitad de los Pirineos, la de Canfranc (Huesca) es la estación de ferrocarril más grande de España. El impresionante edificio albergaba la estación, un hospital y un hotel. En 1970, después de un accidente, los franceses dejaron de mandar trenes. Hoy es una inmensa mole abandonada en mitad de la nada.
  • De entre las bombas: En el verano de 1937, el pueblo de Belchite quedó totalmente arrasado durante una dura ofensiva. Años después de aquel horror, las ruinas del pueblo se mantienen intactas. Hay quien dice que entre las casas bombardeadas aún vagan las almas de los muertos. Aún así, en verano, algunos jóvenes se acercan para hacer botellón.
  • El zoo de Los Ángeles: En el Griffith Park de Los Angeles se esconde el antiguo zoo de la ciudad. Las autoridades decidieron cambiar su ubicación y abandonarlo. En las jaulas de las fieras pastorean ahora yonkis y graffiteros.
  • Parques fantasma: No hace mucho se difundían por todo el mundo estas impresionantes fotografías de un parque de atracciones abandonado en Japón. De él solo se sabe que está situado en algún lugar de la región de Touhoku. Hace unos años, una especie de fiebre llevó a la construcción de cientos de parques de atracciones en Japón. Pasada la moda, muchos se sumieron en la bancarrota y algunos ni se molestaron en desmantelarlos. Otros ejemplos de parques abandonados son los de Nueva Jersey, Arkansas o Berlín.
  • La central maldita: Las fotos de la noria fantasma de Japón, nunca resultarán tan inquietantes como las de Prypiat, la ciudad fantasma de Chernobil. "La gente tuvo que dejarlo todo; – dice uno de tantos testimonios – las fotos de sus abuelos, sus coches, su ropa... en cuestión de unas pocas horas todo su mundo se hizo pedazos".
  • Cementerios marinos: La Costa de los Esqueletos, en Namibia, alberga uno de los mayores cementerios de embarcaciones del mundo. A lo largo de sus más de 1.000 kilómetros se pueden observar los restos de decenas de barcos. La inaccesible costa limita con un inmenso desierto, lo que lo convierte en uno de los lugares más inexplorados del planeta. Son muchas las historias de marineros cuyo barco encalló en estas playas y que terminaron muriendo después de caminar durante días entre las dunas. En Chittagong (Bangladesh) está situado el mayor cementerio de petroleros del planeta. En esta inmensa playa vienen a morir petroleros de todas las nacionalidades, que son desguazados en condiciones infrahumanas por las gentes del lugar. El cementerio de barcos de Staten Island (Nueva York) también merece una visita. Allí van a morir barcos de todos los tamaños, edades y países. Un lugar con encanto.
  • Las torres Maunsell: A pocos kilómetros de la desembocadura del Támesis y construidas por los ingleses durante la Segunda Guerra Mundial, estas gigantescas torres de defensa se diseñaron contra una posible invasión de los nazis. Derribaron aviones y barcos e incluso "atraparon" un submarino que las quería destruir. Cada torre tenía capacidad para 100 personas, alimentos y munición. Hoy están abandonas y algunos ingleses luchan para impedir su demolición.
  • Otros lugares: Internet está lleno de adictos a la arqueología urbana. Un paseo por la red nos puede llevar por bunkers, piscinas-fantasma, cementerios de aviones, de neumáticos, gasolineras, silos de misiles y hasta un viejo radar.
  • Más abandonos
(Vía menéame)

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